Según Éxodo 4:21, ¿Jehová manipuló al Faraón de Egipto?
{ Por agenol.medina@gmail.com }
{ mayo 2026 }
Introducción
Uno de los momentos más polémicos de la Biblia ocurre cuando Dios le explica a Moisés cuál será la respuesta del Faraón ante la petición de dejar libre a Israel. El versículo dice: "Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo" (Éxodo 4:21). No cabe duda de que el hecho de que un humilde pastor de ovejas vaya ante el Faraón para exigir la libertad de su pueblo de la esclavitud es excepcional en todo sentido. Sin embargo, lo verdaderamente controversial aparece cuando Dios declara: "pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo". Esto da lugar a varias preguntas como: '¿Por qué interfiere Dios con su libre albedrío?', '¿Por qué Dios va a castigar al Faraón por negarse a dejar ir a los israelitas, si la razón de su negativa es que Dios endureció su corazón?' o '¿Por qué Dios endurecería el corazón del Faraón en lugar de permitirle tomar su propia decisión?'. Pero la pregunta más fundamental debe ser, ¿cómo reconciliamos la libertad del ser humano con la soberanía de Dios?
¿Qué es el corazón?
Lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿qué es el corazón en este contexto? Dejemos que la Biblia nos conteste. El profeta Ezequiel escribió: "Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor." (Ezequiel 11:19-21)
Para Ezequiel, el corazón es donde se toman decisiones, en este caso, decisiones para seguir las ordenanzas y decretos de Dios. Esto corresponde a las palabras del Mesías según Mateo; en el corazón se toman decisiones. Algunas de esas decisiones son malas y pecaminosas. El Nuevo Testamento preserva este pensamiento según Mateo: "Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre." (Mateo 15:18-20).
Entendemos que el corazón para Dios en estos versículos es la suma de las actitudes, emociones y de la inteligencia de una persona. El corazón en este sentido se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general. Con el corazón se "oye" la voz de Dios. Igualmente, con el corazón se "decide" obedecer o desobedecer lo que Dios te pide.
¿Cómo era el corazón de Faraón antes de conocer a Moisés?
Lo siguiente que nos preguntamos es cómo era el corazón de Faraón con respecto a Israel, ANTES de Moisés pedirle que dejara libre a Israel. Éxodo 3:7 establece el contexto histórico de las condiciones a las que Faraón tenía sujeto a Israel: "Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias". No hay duda de que Israel vivía amargamente en esclavitud (Ex. 1:13). Tener a millones de personas en esclavitud bajo aflicción y angustia no puede ser señal de un corazón noble y humanitario. Faraón tenía esclavizado a Israel y le arruinó la vida quitándole su libertad hasta morir, de manera similar, Satanás tiene millones de personas esclavizadas al pecado para arruinarlas y llevarlas a la muerte.
El daño que Faraón le hizo a Israel era polifacético. Un faraón cometió genocidio parcial contra los varones israelitas recién nacidos (Ex. 1:15-17). Otro faraón pretendía privarle a Israel su identidad religiosa como nación (Ex. 5:1-9). El daño a Israel fue tanto que cuando Israel llegó al Monte Sinaí y no veían a Moisés, Israel pretendía adorar a Dios con un becerro de oro, tal como habían visto en Egipto (Ex. 32). Más aún, según Gill [1], Faraón los sujetó a servidumbre y les impuso comisionados de impuestos (Ex. 1:11), quienes tenían poder de imponerles impuestos y obligarlos a pagarlos. Estas contribuciones tenían el efecto de disminuir las riquezas y patrimonios de los israelitas a pesar de trabajar árduamente por décadas.
No podemos olvidar que con la mano de obra de Israel, Faraón fortaleció a Egipto como potencia del mundo antiguo para su beneficio (Ex. 1:11). Dado todo esto, es aceptable pensar que Faraón ya tenía el corazón duro ANTES de Moisés pedirle que dejara libre a Israel.
¿Qué es endurecer el corazón?
Ahora necesitamos entender en qué consiste endurecer el corazón. Esto proveerá el marco para entender lo visto en Egipto. Coffman [2] explica que en la perspectiva hebrea bíblica Dios es el origen, la causa primaria, de todo lo que existe y sucede. De acuerdo con Butler [3], el endurecimiento del corazón es una actitud que se origina tanto por el hombre mismo como en la acción divina. El incidente que mejor ejemplifica estos casos es cuando "el Faraón endureció su corazón" (Éxodo 8:32) al negarse a dejar ir a los israelitas del cautiverio en Egipto. El siguiente capítulo dice: "el Señor endureció el corazón del Faraón, y este no les hizo caso" (Éxodo 9:12). Pablo dice: "Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra" (Romanos 9:17). La Escritura registra nueve ocasiones cuando Dios dice que endurecerá el corazón a Faraón: Éxodo 4:21, 7:3, 9:12, 10:1, 10:20, 10:27, 11:10, 14:4 y 14:8.
Parecería como si Dios estuviera endureciendo deliberadamente a Faraón, hasta el punto de que Faraón, por su propia voluntad, no puede tomar objetivamente la decisión correcta de liberar a Israel. La Escritura también dice: "...formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto" (Isaías 45:7). Pero entonces, ¿qué hizo como tal Faraón?
¿Qué hizo como tal Faraón?
Sucede que la Escritura tampoco indica cuáles cosas hizo Faraón ni su actitud mientras hablaba con Moisés. Durante la segunda plaga, de las ranas, Faraón vio que no podía hacerle frente al poder de Jehová y decidió aceptar los términos que Moisés le propuso para ponerle fin a la plaga sobre todo Egipto. Faraón mandó a traer a Moisés para hablar con él y le dijo: "Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová... E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra" (Éxodo 8:8, 13-14). Inesperadamente, unilateralmente, Faraón cambió de opinión y por su propia voluntad decidió continuar con su postura original. "Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho" (Éxodo 8:8,13-15). Faraón no honró el acuerdo entre él y Jehová mediante Moisés.
Jehová respondió enviando otras plagas para convencer a Faraón a liberar a su hijo Israel. Cayeron sobre dos plagas adicionales: la plaga de los piojos y luego la plaga de las moscas (Éxodo 8:16-32). De igual forma, que después de la segunda plaga, Faraón vio que no podía hacerle frente al poder de Jehová y decidió aceptar los términos que Moisés le propuso para ponerle fin a la plaga sobre todo Egipto. Faraón mandó a traer a Moisés para hablar con él y le dijo: "Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí" (Éxodo 8:28). Faraón vuelve a pedir intercesión por él. Y Moisés respondió diciéndole: "He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana" (Éxodo 8:29). Moisés de nuevo está dispuesto a ayudar a Faraón, pero esta vez explícitamente acondiciona su intercesión: "con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová" (Éxodo 8:29).
Moisés cumple su parte del acuerdo y Jehová "quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una" (Éxodo 8:28). Inesperadamente, unilateralmente, Faraón cambió de opinión y por su propia voluntad decidió continuar con su postura original. "Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo" (Éxodo 8:32). Faraón no honró el acuerdo entre él y Jehová mediante Moisés.
Jehová respondió enviando otras plagas para convencer a Faraón para liberar a su hijo Israel. Cayeron sobre tres plagas adicionales: la quinta plaga de la peste del ganado (Éxodo 9:1-7), la sexta plaga de las úlceras (Éxodo 9:8-12) y la séptima plaga de la lluvia de fuego y granizo (Éxodo 9,13-35). De igual forma, después de la segunda y cuarta plagas, Faraón vio que no podía hacerle frente al poder de Jehová y decidió aceptar los términos que Moisés le propuso para ponerle fin a la plaga sobre todo Egipto.
Moisés cumple su parte del acuerdo y "cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra" (Éxodo 9:33). Inesperadamente, unilateralmente, Faraón cambió de opinión y por su propia voluntad decidió continuar con su postura original. "Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés" (Éxodo 9:34-35). Faraón no honró el acuerdo entre él y Jehová mediante Moisés.
Ya es inevitable ver el patrón de comportamiento de Faraón. Primero, cuando ve que no puede hacerle frente al poder de Jehová, decide aceptar los términos de Moisés para ponerle fin a la plaga sobre todo Egipto. Segundo, a la vez que cesa la plaga, unilateralmente Faraón cambia de opinión y retoma su postura original. Tercero, Faraón no honra el acuerdo entre él y Jehová mediante Moisés. Los incentivos para liberar a Israel existen, pero Faraón no quiere seguir la voluntad explícita de Dios para él.
Surge entonces la pregunta: ¿cómo fue que Dios endureció el corazón de Faraón si ya el corazón de Faraón era duro contra Israel? En su comentario bíblico Matthew Poole [4], él responde a la pregunta cuando, refiriéndose a Faraón, dice: "Dios endurece el corazón de un hombre al retirarse de él". Esto es equivalente a cuando Dios se apartó del rey Saúl: "El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara." (1 Samuel 16:14). De igual manera sucede con Sansón: "Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él" (Jueces 16:20).
Consecuentemente, cuando la gracia que puede cambiar a los seres humanos se retira, estos no responden a la voluntad Divina (Salmo 51:11). Cuando Moisés se presentó a Faraón pidiendo la liberación de Israel, él respondió infligiendo mayores cargas de trabajo a Israel. Su corazón ya estaba endurecido, seguía haciendo lo que siempre hacía: ignorar el dolor ajeno. Si Faraón hubiera sido receptivo a las advertencias de Dios, Dios no habría endurecido su corazón al retirar su espíritu de Faraón. Pero cuando Dios le dio a Faraón un respiro de las plagas, este endureció su corazón aún viendo que podía prevenir mayor dolor para Egipto y su pueblo (Ex. 8:15).
Sobre este mismo tema, Pablo en Romanos: "Porque la Escritura le dice al faraón: "Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra'. Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer." (Romanos 9:17-18).
¿Cómo se origina el endurecimiento?
A la luz del patrón demostrado - resistencia repetida, alivio concedido y rechazo renovado - cuando leemos que Dios endureció el corazón de Faraón, debemos entender que Dios observó el comportamiento de Faraón y Su respuesta consistió en cesar sus intentos de guiarlo. Faraón, entonces, continuó actuando en desobediencia a lo que Dios le pedía. Su actitud y su comportamiento estuvieron marcados por una persistencia inquebrantable en desobedecer, a pesar de la presión.
De acuerdo con Butler [5], el endurecimiento del corazón es una actitud obstinada y persistente que lleva al hombre a rechazar la voluntad de Dios, y esto es exactamente lo que vemos en la actitud y las decisiones de Faraón. Analizando esta situación, Hastings [6] resalta que la Escritura no describe a Faraón como una marioneta manipulada. La Escritura describe a Faraón como orgulloso y cruel. La soberanía de Dios no invalida que Faraón esté libre para decidir independientemente de las presiones que él, como rey, pueda confrontar. Faraón sabía que voluntariamente rechazó las señales que Jehová le dio y que el daño que él y Egipto sufrieron fue por su culpa. Hastings añade: "Inevitablemente, observamos que el endurecimiento del Faraón es autoinfligido, causado por su resistencia deliberada y reiterada. Su destrucción es el fruto de sus propias obras, y no el resultado de un decreto divino inexplicable que lo despoje de su libertad y responsabilidad".
Para cuando Dios interviene con la humanidad para corregirla por su rebelión y pecado, antes de traer el juicio, Dios llama a los hombres para que se arrepientan de su pecado y eviten el castigo. Algunos ejemplos conocidos son: "Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años" (Génesis 6:3). Dios está plenamente desilusionado con la humanidad por su rebelión, por su abierta aceptación al pecado, y decide traer juicio contra la humanidad, pero les brinda 120 años con el evangelista Noé para que volvieran a Él.
En Isaías 65, Isaías revela un cuadro donde Dios está de pie todo el día con las manos extendidas, listo para abrazar a los judíos, pero ellos rechazan Su oferta. "Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;... que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día" (Isaías 65:2-5). ¿Qué puede hacer Dios? Juzgarlos y, finalmente, castigarlos porque los ama.
Dios le envió mensajeros a su pueblo para corregirlo, pero su pueblo rechazaba a los mensajeros y forzaba a Dios a actuar contra ellos. "Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio" (2 Crónicas 36:15-16).
Judá consistentemente se negaba a obedecer a su Dios y Creador; se hacía sordo a los llamados: "Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis... Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron; los llamé, y no han respondido" (Jeremías 35:15,17).
El Nuevo Testamento continúa describiendo esta respuesta divina a la resistencia persistente del hombre no como una intervención arbitraria, sino como la consecuencia de una resistencia voluntaria contra la verdad revelada. Coffman [7] observa que el pecado obstinado y deliberado conduce al seguro castigo de Dios contra el pecador. Pablo explica que tales personas 'habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias' (Romanos 1:21). Estas personas persisten en su pecado: "Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen" (Romanos 1:28). A este fenómeno se le denomina endurecimiento judicial.
Cuando una persona se resiste al Espíritu, Dios le retira su Santo Espíritu (Salmos 51:11). Este principio se observa en la caída en desgracia de Saúl (1 Samuel 16:14). Coffman añade que la actitud y el proceder de Faraón se repiten en todos los que oyen el Evangelio.
El Evangelio se compara con fragancia de vida para los que se salvan y olor de muerte para los que se pierden (2 Corintios 2:15-16). El Evangelio trae vida y también trae muerte. ¿Cómo es posible? La respuesta depende de cómo reaccionan las personas ante el Evangelio. A quienes lo aceptan, Dios les concede vida eterna; pero a quienes se resisten en creer la verdad y se endurecen, Dios les envía poderosos engaños (2 Tesalonicenses 2:10-12).
Recibir el Evangelio no es suficiente ni por sí solo hace una diferencia en la vida del hombre. Según el valor que se le otorga al Evangelio, así son los resultados. El rey Agripa ofrece un claro ejemplo. Tras entrevistar a Pablo, dijo: "¿En tan poco tiempo vas a convencerme de que me haga cristiano?" (Hechos 26:27-29). El rey Agripa estuvo disponible para escuchar a Pablo y a punto de aceptar el Evangelio, pero no lo hizo porque no actuó conforme a su convicción. Ni él ni su familia entraron en el Reino de Dios en ese momento. En contraste con el rey Agripa, leemos que el carcelero anónimo de Filipos, tras recibir el testimonio de Pablo y Silas, dijo: "Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?" (Hechos 16:30). El carcelero estaba presto; estaba listo. Él y su familia aprovecharon la oportunidad y entraron en el Reino de Dios (Hechos 16:30-34). La disponibilidad implica "estoy aquí", mientras que la presteza implica "estoy dispuesto a aprender". La misma semilla, cuando se cultiva con actitudes diferentes, produce resultados distintos. Se puede estar disponible sin ser receptivo (el rey Agripa), pero no se puede participar del Evangelio sin haber sido transformado (el carcelero anónimo). El límite de la misericordia ocurre cuando el hombre recibe la verdad, pero rehúsa darle el valor suficiente como para responder a ella. La salvación no depende de la cantidad de información que recibas, sino del valor que le des a la información que recibas. En esto falló Faraón.
Últimas palabras
En Éxodo 4:21 vemos que Dios dijo "yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo". El corazón es la suma de las actitudes, emociones y de la inteligencia de una persona. Faraón ya había endurecido su corazón antes de encontrarse con Moisés y respondió ignorando el mandato de Dios. La Escritura revela que repetidas veces Faraón estaba dispuesto a acceder a liberar a Israel, pero luego cambiaba de opinión. Este cambio voluntario de opinión constituye el endurecimiento de Faraón sin presión externa divina. Dios respondió retirándose de Faraón. Esto resultó en un mayor endurecimiento, pues él mismo impedía que le llegara ayuda espiritual. Por lo tanto, pensar que la soberanía de Dios restringe la libertad y responsabilidad humana no se sostiene a la luz de la Escritura. El endurecimiento del hombre ocurre como la respuesta judicial divina a su desobediencia libre, consciente y persistente. Dios no está obligado a perpetuar su misericordia con quienes no desean obedecerle.
Referencias
- Gill, J. "Commentary on Exodus 1:11". "The New John Gill Exposition of the Entire Bible". https://www.studylight.org/commentaries/geb/exodus-1.html. 1999.
- Coffman, James Burton. "Commentary on Exodus 4". "Coffman's Commentaries on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bcc/exodus-4.html. Abilene Christian University Press, Abilene, Texas, USA. 1983-1999
- Butler, Trent C. Editor. Entry for 'Hardness of the Heart'. Holman Bible Dictionary. https://www.studylight.org/dictionaries/eng/hbd/h/hardness-of-the-heart.html. 1991.
- Poole, Matthew, "Commentary on Exodus 4:21". Matthew Poole's English Annotations on the Holy Bible. https:https://www.studylight.org/commentaries/mpc/exodus-4.html. 1685.
- Butler, Trent C. Editor. Entry for 'Hardness of the Heart'. Holman Bible Dictionary. https://www.studylight.org/dictionaries/eng/hbd/h/hardness-of-the-heart.html. 1991.
- Hastings, James. Entry for 'Hardening'. Hastings' Dictionary of the New Testament. https://www.studylight.org/dictionaries/eng/hdn/h/hardening.html. 1906-1918.
- Coffman, James Burton. "Commentary on Exodus 4". "Coffman's Commentaries on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bcc/exodus-4.html. Abilene Christian University Press, Abilene, Texas, USA. 1983-1999
