¿Qué significa cuando Dios dice que amó a Jacob pero aborreció a Esaú?
{ Por agenol.medina@gmail.com }
{ mayo 2026 }
Introducción
En Malaquías 1, vemos a Dios dialogando con su pueblo y realzando su amor por él. Dios le reclama a Israel el poco amor y fidelidad que devuelve a su Creador. El Señor señala que su amor se ve al traer a colación que Jacob fue amado y no así con Esaú. Dios dice: "Yo os he amado, dice Jehová. Pero vosotros dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob?, dice Jehová; sin embargo, amé a Jacob y a Esaú aborrecí" (Malaquías 1:2-3).
Pocas palabras en la Escritura chocan al lector con tanta fuerza como estas. Entonces, ¿qué significa cuando Dios dice que amó a Jacob pero aborreció a Esaú?
¿Por qué Dios aborreció a Esaú?
Algunos comentaristas bíblicos elaboran este concepto. Barnes [1] dice que cuando Dios "aborreció" a Esaú no es que verdaderamente lo aborreciera a él o a los edomitas, sino que se percibe una menor atención hacia Esaú y Edom en comparación con la atención que se le dio a Jacob y a Israel. Barnes dice que esta situación es paralela a la relación entre Jacob, Lea y Raquel. Según Génesis 29: "Y entró también á Rachêl: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años. Y vió Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz; pero Rachêl era estéril" (Génesis 29:31). Jacob no aborrecía literalmente a Lea, pero su amor por Lea era notablemente menor en comparación con su amor por Raquel; metafóricamente hablando, Lea era "aborrecida" en comparación con Raquel.
Para Barnes, el gran amor de Dios por Jacob y su familia, en contraste con Esaú y su descendencia, se demostró al preferir a los hijos de Israel como suyos (Deuteronomio 7:6; Isaías 41:8-9) sobre los edomitas, dándoles a los hijos de Jacob su Ley, iglesia, templo, profetas y sometiendo Edom a Israel. Igual opina Benson [2] y dice que por "aborrecer" se debe entender tener un "menor grado de amor" porque en este sentido se usa con alguna frecuencia esta expresión en las Escrituras. Añade también que sería una gran deshonra a la naturaleza de Dios suponer que "aborrecer", como se aplica aquí a Jacob y Esaú, debería tomarse literalmente. Adam Clark [3] añade que Dios le demostró su amor a Jacob al darle desde su comienzo mayores privilegios y mejor herencia en comparación con los privilegios y herencia dados a Esaú.
Debemos resaltar que la concesión de privilegios y mejor herencia no constituye favoritismo. No es asunto de favoritismo, sino de funcionalidad, pues Israel fue escogido no para fungir como 'pueblo escogido' para recibir las bendiciones de Dios, sino como medio físico para anunciar el plan de salvación a la humanidad. No podemos olvidar que Israel fue escogido como el medio físico del cual el Mesías vendría. Esto fue dicho por Jesús a la samaritana: "Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalem adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los Judíos" (Juan 4:21-22).
Dios elige según desea
Inevitablemente tenemos que traer a colación el concepto de la soberanía de Dios. Dios, como creador, sustentador y soberano absoluto de todo lo que ha existido, existe o existirá, tiene el derecho de elegir a quién o qué cosa va a usar para lograr sus propósitos desde el reino de los cielos (véase 2 Crónicas 18) hasta la tierra (véase Isaías 6:1-8). En esta ocasión, el contexto indica que Dios, en su infinita sabiduría, escogió a Jacob en lugar de Esaú. Romanos 9:7-14 explica que la elección de Dios se hizo antes de que nacieran. La decisión de escoger a Jacob se basa totalmente en el derecho soberano de Dios para elegir a quién llamaría o qué cosa usaría para llevar a cabo sus propósitos: "Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación" (Romanos 9:11).
Tanto Ismael como Isaac serán contados por hijos, pues nadie es huérfano en Dios, pero solamente Isaac es contado por simiente, y esto es por la necesidad de crear un linaje del cual nacer el Mesías: "Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese."
Como no todos los hijos son necesarios para traer el Mesías, de nuevo Dios escoge y escoge entre los hijos de Isaac. Así lo explica Pablo: "Le fué dicho que el mayor serviría al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí. ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera." El orden de nacimiento es irrelevante; Dios llama a quien desea llamar y no llama a quien desea no llamar.
No hay arbitrariedad en Dios, pero reconocemos que siempre habrá limitaciones en nuestra capacidad de entender y comprender plenamente las decisiones divinas. Es necesario reconocer que la elección de Israel no fue arbitraria; respondió al plan soberano de Dios y no a los méritos de Israel o Edom. Sin embargo, su omnisciencia no es lo que determina su elección. Más bien, la omnisciencia de Dios asegura que su elección no es impulsiva, ni contradictoria, ni desinformada, ni desconectada de quién él es. El hecho de que Dios conozca todas las cosas de manera perfecta y eterna garantiza que su elección es plenamente coherente con su carácter inmutable y con su plan eterno. Elegir a Israel y no a Edom no fue una reacción a los acontecimientos históricos de Israel y Edom, ni una decisión de corto plazo, sino parte de un plan eterno y soberanamente establecido.
¿Quién era Esaú?
Esaú, según el Antiguo Testamento, fue el primero de los hijos gemelos de Isaac y Rebeca (Génesis 25:19-34), siendo el hermano mayor de Jacob. Por mucho tiempo, la relación entre Esaú y Jacob no fue saludable. Jacob, por medios menos honrosos, obtuvo la primogenitura (Génesis 25:27-34) de su hermano y por engaño le robó la bendición de su padre Isaac que le correspondía a Esaú (Génesis 27). Esaú quería matar a Jacob lo cual provocó que Jacob huyera a Siria por más de veinte años (Génesis 27). Contra el deseo de sus padres, Esaú tomó por esposas a dos cananeas (Génesis 26:34-35) y luego a Basemath, su prima e hija de su tío Ismael (Génesis 36:1-3). Génesis 31 al 33 describe el regreso de Jacob, el reencuentro y la reconciliación de Esaú y Jacob. Moisés describe el cambio de carácter de Esaú para perdonar a su hermano: "Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron" (Génesis 33:4).
Poco se menciona acerca de Esaú después de este incidente. La próxima ocasión que se reúnen los hermanos es para enterrar a Isaac (Génesis 35:27-29). Esaú no se vuelve a mencionar, pero su descendencia aparece varias veces con respecto a su relación con la nación de Israel. Su descendencia se le conoce como Edom. El Antiguo Testamento los llama edomitas, pero en el Nuevo Testamento se los conoce como idumeos, siendo la dinastía de los Herodes el grupo idumeo mejor conocido por todos.
¿Era Jacob/Israel mejor que su hermano Esaú/Edom?
La Biblia no indica que Esaú fuera un hombre malvado, pero demostraba ser indiferente a lo espiritual. Leemos que cuando Esaú tenía cuarenta años, en contra de los deseos de sus padres se casó con dos cananeas (Génesis 26:34). Aunque Esaú tenía derecho a la primogenitura de Isaac con sus grandes responsabilidades espirituales, a él no le importaba. Esaú no estaba interesado en sus responsabilidades como primogénito de Isaac y no mostró interés en el pacto que Dios hizo con Abraham y su padre. Sin embargo, sí quería la bendición de su padre que le brindaría grandes recursos. En su "gran sabiduría", Esaú consideró las obligaciones de su primogenitura como una carga innecesaria y la vendió a cambio de un plato de lentejas.
Para entonces, Esaú tenía setenta años y llegó de una cacería sin haber obtenido alimento, y Jacob se aprovechó de la debilidad de su hermano para obtener la primogenitura de Esaú. La codicia de Jacob lo llevó a defraudar a su hermano y a conspirar con su madre para engañar a su padre y robarle la bendición de Isaac (Génesis 27). Estos actos fueron despreciables y malignos a los ojos de Dios (Levítico 25:17; Deuteronomio 24:14,15); todo lo cual negaría la ventaja asociada a la bendición que tanto deseaba obtener. Resulta muy interesante ver lo que sucedió cuando la deshonestidad de Jacob y la indiferencia de Esaú se juntaron. Dicho todo esto, ninguno de los hermanos era un gran ejemplo moral para seguir.
¿Aventajaba Israel a Edom en algo? Ambas naciones serían benditas en Abraham, ambas recibieron el evangelio por Isaac, ambas fueron llamadas a adorar al Dios verdadero, ambas podían llevar el evangelio a las naciones aledañas y ambas fueron hechas grandes y fuertes. ¿Podemos decir que Israel merecía trato preferencial sobre Edom? De ninguna manera; ambas naciones tenían el mismo potencial para servir y fracasos muy similares. Si Edom abandonó las enseñanzas de Isaac y adoró a Qos, según Knauf [4], no es menos cierto que Israel varias veces dejó de seguir a su Creador por adorar los dioses falsos de las naciones aledañas. El reino de Israel se prostituyó con Baal de los fenicios (hijos de Sidón) y el reino de Judá se prostituyó con Moloch, el dios abominable de los moabitas. ¿Cuál fue la diferencia entre los pueblos hermanos? De las doce tribus de Israel, solamente Judá se arrepintió y volvió a Jehová mientras que Edom nunca lo hizo.
Edom y su odio por su hermano Israel
El Camino del rey
Edom siempre fue antagónico a Israel y su crueldad hacia su hermano fue terrible. El primer encuentro entre Israel y Edom se narra en Números 20. Inicialmente, Moisés trata de ganar el favor de Edom al resaltar el parentesco entre las dos naciones y cómo Dios había librado a Israel de la esclavitud egipcia. La Escritura dice:
"Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido; cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres; y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras. Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio" (Números 20:14-17).
Criado en la corte de faraón, Moisés sabe que tiene que dirigirse al rey de Edom como jefe de Estado. Con actitud pacífica y conciliadora, Moisés respetuosamente envía mensajeros al rey de Edom pidiendo permiso para atravesar el reino y llegar a la tierra de Canaán. A su vez, Moisés le asegura al rey que Israel no haría daño ni a la tierra ni a las propiedades de los edomitas. Sin embargo, "Edom le respondió: No pasarás" (Números 20:18-19).
Según Constable [5], el camino del rey era una vía principal en la región y era utilizada por caravanas y ejércitos, así como ciudadanos particulares. Se trataba de una ruta comercial que conectaba el Golfo de Aqabah y Siria. El camino del rey es la ruta más corta para que la caravana llegara a Canaán. Aun así, Israel vuelve a pedir al rey de Edom permiso para transitar y esta vez ofreciendo pagar por cualquier inconveniente provocado por ellos. El rey reusó dar paso a Israel y amenazó con salir con su ejército para impedirlo. "Pero él respondió: No pasarás." (Números 20:20-21).
La Biblia no ofrece una explicación para la actitud del rey de Edom, pero desde este momento, la relación entre Edom e Israel nunca fue amigable. Israel no pudo tratar a Edom como nación hermana, aunque lo era.
En los días de Saúl y David
La enemistad entre Israel y Edom persistió por siglos. El rey Saúl peleó contra Edom y las demás naciones de la región según 1 Samuel 14:47. David también peleó contra Edom (Salmo 60:1), puso guarniciones allí y lo sometió como nación vasalla (2 Samuel 8:14). De continuo Edom odió a Israel y conspiró con las demás naciones para destruir a Israel (Salmo 83: 4-5).Juicios de Dios contra Edom
En su juicio contra las naciones aledañas a Israel, Dios trajo juicio y veredicto contra Edom y lo dijo a través del profeta Amós: "Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque para ensanchar sus tierras abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas." (Amós 1:11-13).
Según Clark [6], Dios, a través de su profeta, le reclama a Edom que asistió a los babilonios a saquear a Jerusalén. Flemming [7] explica que los edomitas mataron sin piedad a poblaciones judías enteras, incluyendo mujeres y niños indefensos, para expandir los límites del reino de Edom. Coffman [8] provee una posible explicación de tan fiel odio, y es que el odio se origina cuando Jacob estafó a Esaú por su primogenitura. Henry [9] comparte esta idea, añadiendo el tema de la bendición, y ve este odio entre naciones como extensión de la enemistad entre la simiente de la mujer y de la serpiente (Génesis 3:15). El odio de los edomitas continuó por siglos; "perpetuamente ha guardado el rencor" (Amós 1:11). Edom pensó que podía destruir a Israel o Judá, pero no tomó en consideración que su pelea no era con Israel sino con Dios. Nunca podría destruir a Israel porque, como explica Barnes [10], Edom pretendía expulsarlo de la tierra de Dios y esto nunca sucedería.
El profeta Abdías también profetizó el castigo contra Edom por su crueldad hacia Israel. Edom se gozaba de ver el mal sobre Judá. Inclusive, los edomitas se unieron a los babilonios en el ataque contra Jerusalén y se alegraron de ver tantos judíos caer asesinados. Abdías dice: "Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre. El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos. Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia" (Abdías 10-12).
El odio de Edom por Israel y Judá fue tan profundo que los edomitas ayudaron a los babilonios a saquear Jerusalén y masacrar a los judíos cuando los babilonios invadieron a Judá y destruyeron la ciudad. Dios, a través de Abdías, explicó el pecado de Edom contra Judá; quedó claro que Edom sería castigado por auspiciar y participar en un genocidio contra Judá. Según Flemming [11], los edomitas ayudaron a los babilonios a capturar a los habitantes de Jerusalén al interceptar y obstruir la ruta de escape de aquellos que intentaban huir del ejército babilónico. Los judíos apóstatas no tenían a dónde correr para escapar de la muerte inminente gracias a sus hermanos, los edomitas. Abdías añade: "No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad. Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia." (Abdías 13-14).
Judá estaba sufriendo el castigo de abandonar a su Dios. El castigo que Dios trajo sobre ellos era únicamente para Dios determinar; no era propio que Edom participara en el castigo. Henry [12] recalca que los edomitas incitaron a los babilonios a arrasar la ciudad. Obstruir el paso a la libertad fue sumamente cruel. En relación con ese incidente, el Salmo 137 recalca cómo los edomitas ayudaron en la vil matanza de los infantes para destruir el futuro de Judá: "Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén, Cuando decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos. Hija de Babilonia la desolada, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste. Dichoso el que tomare y estrellare tus niños Contra la peña" (Salmo 137:7-9).
Últimas palabras
La expresión "Amé a Jacob" no debe interpretarse como si Dios amara más a Jacob o sus descendientes de manera privilegiada en comparación con cualquier otro pueblo. De igual manera, "a Esaú aborrecí" no debe interpretarse como si Dios guardara rencor o ira hacia Esaú o a sus descendientes. Por "aborrecer" se debe entender tener un "menor grado de amor", pues en este sentido esta expresión se usa con cierta frecuencia en las Escrituras.
Por lo tanto, teniendo en cuenta el contexto, amar a Jacob y odiar a Esaú no tiene que ver con las emociones humanas de amor y odio. La elección respondió al plan soberano de Dios, y no a reacciones humanas. La omnisciencia no constituye la base de elección, sino que confirma que dicha elección es coherente con el carácter y los planes eternos de Dios. Ese mismo Dios que elige soberanamente juzga conforme a la justicia, sin que la elección funcione como escudo contra la responsabilidad moral.
Referencias
- Barnes, Albert. "Commentary on Malachi 1:4". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/bnb/malachi-1.html. 1870.
- Benson, Joseph. "Commentary on Malachi 1:4". Joseph Benson's Commentary. https://www.studylight.org/commentaries/rbc/malachi-1.html. 1857.
- Clarke, Adam. "Commentary on Malachi 1:4". "The Adam Clarke Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/acc/malachi-1.html. 1832.
- E. A. Knauf. (1999). Qos [en] Karel van der Toorn, Bob Becking, Pieter Willem van der Horst [eds.], Dictionary of Deities and Demons in the Bible, pp.674-677. Wm. B. Eerdmans Publishing: "Este clan or familia debe haber sido de origen edomita o idumeo." (p.677).
- Constable, Thomas. DD. "Commentary on Numbers 20". "Dr. Constable's Expository Notes". https://www.studylight.org/commentaries/eng/dcc/numbers-20.html. 2012.
- Clarke, Adam. "Commentary on Amos 1:11". "The Adam Clarke Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/acc/amos-1.html. 1832.
- Flemming, Donald C. "Commentary on Amos 1:11". "Fleming's Bridgeway Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/bbc/amos-1.html. 2005.
- Coffman, James Burton. "Commentary on Amos 1:11". "Coffman's Commentaries on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/bcc/amos-1.html. Abilene Christian University Press, Abilene, Texas, USA. 1983-1999
- Henry, Matthew. "Complete Commentary on Psalms 137:9". "Henry's Complete Commentary on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/mhm/psalms-137.html. 1706.
- Barnes, Albert. "Commentary on Amos 1:11". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/bnb/amos-1.html. 1870.
- Flemming, Donald C. "Commentary on Obadiah 1:13". "Fleming's Bridgeway Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/bbc/obadiah-1.html. 2005.
- Henry, Matthew. "Complete Commentary on Psalms 137:9". "Henry's Complete Commentary on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/mhm/psalms-137.html. 1706.
