Alabad á Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. Salmo 117;1,2

¿Justificado por mentir?

{ Autor Desconocido }

Si Dios condenó a Achán y Ananías por mentir, ¿cómo podría él alentar a Samuel, el profeta y el sacerdote de Israel, a no decir la verdad?

Esta situación se encuentra en 1 Samuel 16:2. Allí Dios alentó a Su profeta, Samuel, a dar una respuesta engañosa para que Saúl no averiguara que Samuel iría a Beth-lehem a ungir a David como el próximo rey de Israel. ¿Cómo podemos entender esto y los pasajes que nos dicen que Dios odia las mentiras y que Dios mismo es santo sin pecado? ¿No es tan malo mentir como pedirle a otra persona que mienta? Sí, pedirle a otra persona que mienta es tan malo como hacerlo usted mismo. Pero antes de acusar a Dios, veamos si verdaderamente él le pidió a Samuel que mintiera.

  • 1 Y DIJO Jehová á Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar á Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré á Isaí de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey.
  • 2 Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar á Jehová he venido.
  • 3 Y llama á Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.
  • 4 Hizo pues Samuel como le dijo Jehová:...

El noveno mandamiento es: "No hablarás contra tu prójimo falso testimonio" (Éxodo 20:16). Esta ley prohíbe específicamente fabricar un informe o decir falsedades. También incluye cualquier intento voluntario de engañar a persona. Otros pasajes del Antiguo Testamento hablan de mentiras en el sentido de negar la verdad. Porque Dios quiere que seamos honestos, nosotros podríamos concluir que el mandamiento también prohíbe esconder o retener la verdad para engañar o desviar a alguno de la verdad.

Dios, sin embargo, no nos prohíbe ser astutos, listos o prudentes. El Señor Jesús le dijo a sus discípulos: "He aquí, yo os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas." Mateo 10:16; "Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso." Salmo 18:26; a David se le recomienda: "Limpio eres para con el limpio, Mas con el perverso eres rígido." (2 Samuel 22:27).

Cuándo Dios le dijo a Samuel que ocultara de Saúl la razón por su visita a Bethlehem, Dios le estaba enseñado a Samuel a ser sagaz con un rey perverso. Dios no le dijo a Samuel que mintiera. A Samuel se le dijo que dijera parte de la verdad, pero no con el propósito de engañar a Saúl. Solamente parte porque NO ERA NECESARIO que Saúl supiera toda la verdad, solamente la parte que fuera necesario que él supiera. En el proceso, Dios nos muestra que aunque mentir es malo (aunque Samuel no mintió), ser prudente NO LO ES.


Y Rahab, ¿quedó justificada por mentir?

Esta situación se encuentra en Josué 2.

  • 2 Y fué dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche á espiar la tierra.
  • 3 Entonces el rey de Jericó, envió á decir á Rahab: Saca fuera los hombres que han venido á ti, y han entrado en tu casa; porque han venido á espiar toda la tierra.
  • 4 Mas la mujer había tomado los dos hombres, y los había escondido; y dijo: Verdad que hombres vinieron á mí, mas no supe de dónde eran:
  • 5 Y al cerrarse la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé á dónde se han ido: seguidlos apriesa, que los alcanzaréis.
  • 6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y habíalos escondido entre tascos de lino que en aquel terrado tenía puestos.

¿Cómo puede ser que Rahab sea justificada al mentir? Pues Santiago dice: "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta." Santiago 2:24-26. ¿Será que Dios acepta el engaño?

Viendo más de cerca las palabras de Santiago, vemos que él enfatiza que "Rahab la ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?". El hecho de salvarle la vida a los espías es el hecho que la justifica, no el mentir. Puso su fe en el Dios de los hebreos, por su fe, ella obró y fue justificada.

El Comentario Bíblico Adventista añade lo siguiente. "Aquí, y en el vers. 5, hay una serie de mentiras dichas con el fin de salvar vidas. ¿Es esto justificable? Rahab hizo frente a lo que le parecía ser el problema de elegir el menor de dos males: participar de la responsabilidad por la muerte de dos hombres, que ella creía eran mensajeros de Dios, o mentir para salvarlos. En el caso de un cristiano, la mentira nunca puede justificarse, pero a una persona como Rahab la luz no le llega sino gradualmente. Hubo una época cuando el pueblo de Dios no conocía el verdadero día de reposo, y por lo tanto lo transgredía; por un tiempo, tampoco entendía el sistema del diezmo ni los principios de la vida sana. "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" (HechoS 17:30). Dios acepta las intenciones sinceras y honradas aunque en ellas haya mezcla de debilidad e ignorancia. La fe de Rahab, al ser probada, resultó genuina.

Dios nos acepta como somos, pero debemos crecer "en la gracia" (2 Pedro 3: 18).